Irn – Espaa (0-1): El horror: Espaa no se adapt

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Mehdi Taremi no llega a rematar el baln ante De Gea. ROMAN KRUCHININAFP-PHOTO

Qu partido pestoso, horrible, que en algunos de sus momentos ms tumultuosos pareci un derbi barrial de cuando haba campos de tierra jugado muy temprano por gente con resaca. Si el ftbol fuera siempre esto, los cines se llenaran durante el Mundial. Espaa no se adapt ni supo cmo meterle mano al trance. Ni antes ni despus del gol de churro de Costa, feo como todo lo dems. Antes, cuando los iranes se encerraron atrs con una densidad humana como cuando huele a axila en la hora punta del Metro, Espaa result desquiciante con su retrica del pase en corto desprovista de profundidad y de alma. Parecan unos presidiarios excavando un tnel en su celda con una cucharilla de t. Y despus, cuando se habra dicho que los mticos peloteros del medio campo espaol combinaran por fin al encontrar ms espacios, result que un equipo primario con la pelota en los pies como Irn zarande a una Espaa frgida, desmayada, en la que todo adems era desgobierno. Con cada pelotazo pumba parriba de Irn cunda el pnico.

Qu lesivas son a veces las victorias, segn cmo sucedan, para la percepcin de un equipo. Espaa sali reconstituida de un empate agnico contra Portugal y por la forma de ganar a Irn pareci en cambio la autoparodia fatigada del tiqui-taca. Con esa lentitud plomiza con la que se mueve el baln y se demoran los desmarques, ese casi 80% de posesin es una estadstica intil y mentirosa porque slo retrata un juego esterilizado, al menos en la primera parte. En la segunda s hubo, al menos en el arranque, algunos balones ms profundos que llegaron incluso a obrar el milagro de un remate a puerta entre tanto intento de meterse los jugadores dentro de la portera tirando paredes incluso cuando existen diversas leyes fsicas que advierten de la dificultad de atravesar una montonera de seres humanos de al menos media tonelada, calculando a ojo el peso de cada iran. La jugada de las patadas al azar cuando el baln se qued muerto delante de la lnea de gol hizo justicia, por burda y grosera, a todo lo que se estaba viendo.

Lo del Grupo B fue como para liquidar la aficin al ftbol de toda una generacin de nios. Porque lo de Portugal obliga a preguntarse si ese equipo, sin Cristiano Ronaldo, habra llegado siquiera a Rusia. Tanto es as que su cruce con Irn, aparte de un partido en el que slo CR sabr para qu sirve ese extrao artefacto esfrico llamado baln, adquiere una incertidumbre imprevista. Menos mal para ellos que CR no es una cucharilla.

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