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Luna vio la oportunidad de hacer un poquito de revuelo, y vaya que lo logró. Pero es imposible enojarse con una perrita tan traviesa 💚
Podemos entrenarlos, enseñarlos y domesticarlos, pero nunca vamos a poder quitar el instinto salvaje y travieso de los animales, que son capaces de encontrar cualquier tipo de entretención en el objeto que sea. Ese fue el caso de Luna, una pequeña perrita brasileña que se ensañó con algo que no debería haberse ensañado por temas de higiene.
Luna fue adoptada de las calles hace unos meses por Anna Carolina Lima y su prometido, quienes simplemente la adoran. Pero en una de sus visitas a la casa de la abuela de Lima, Luna encontró una razón para hacer rabiar a su familia —y también sonreír, literalmente—.
Como Luna se había acostumbrado muy bien a la casa de la abuela, Anna Carolina decidió dejarla un rato en casa para salir a dar una breve vuelta después de almuerzo. Con Luna en casa, la abuela decidió dormir una breve siesta de tarde y, tal como lo hace siempre, dejó su dentadura postiza debajo de la almohada.
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Las cartas estaban sobre la mesa, y Luna decidió hacer su jugada magistral.
Cuando la abuela despertó, no podía encontrar sus dientes. Según dijo Anna Carolina, ella estaba muy desesperada por no encontrarlos y los buscó por horas junto a su hija, la madre de Anna Carolina.
Cuando Anna Carolina volvió a casa y se encontró con la desesperación de su abuela, inmediatamente pensó en Luna, quien no había aparecido en un buen rato. Y cuando la buscó para ver si ella tenía algo que ver, se encontró con esto:
«Encontré a Luna sentada en el sillón con los dientes de la abuela en su boca. ¡No quería devolverlos!»
Anna Carolina Lima a The Dodo
Sí, Luna fue descubierta con las manos en la masa —o los dientes en la boca, mejor dicho—, pero no se le veía ni un ápice de arrepentimiento; de hecho, para ella —y para todos, en verdad— la situación era bastante divertida, y no quiso soltar la dentadura de inmediato.
Después de un rato de forcejeos y jalones, Anna Carolina logró recuperar la dentadura, que afortunadamente no sufrió daños al ser mordida por Luna. La perrita volvió a su dentadura normal, la cual también es muy cómica y representativa de su carácter juguetón y curioso.
Y como era de esperarse, nadie de la familia se enojó con Luna, sino que todos rieron juntos por lo insólita de la situación. Es que con una traviesa como Luna, imposible reaccionar de otra manera, ¿no?
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