Marie Curie, conocida como la “madre de la física moderna”, murió en 1934 a causa de la alta exposición a elementos radiactivos. Su cuerpo fue colocado en un ataúd forrado con casi una pulgada de plomo, además habrá que esperar 1500 años para que disminuya la mitad del nivel de radiactividad de sus pertenencias, entre ellas sus notas.

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