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En una de las campaas ms prolficas en mtines uno de los candidatos slo puede dirigirse a los votantes desde su celda. Confinado provisionalmente por cargos de terrorismo en la prisin de Edirne, en el extremo occidental de Turqua, el abogado kurdo Selahattin Demirtas, aspirante a Presidente por el izquierdista Partido Democrtico de los Pueblos (HDP), trata de lograr que su llamada a las urnas atraviese los barrotes y la densa atmsfera judicial, poltica y meditica hostil a su formacin.
El domingo pasado, Demirtas, de 45 aos, goz de la nica comparecencia televisiva que las autoridades le han permitido. La cadena pblica TRT emiti un discurso grabado en la crcel. No se le permiti desplazarse a los estudios. Ataviado con un traje oscuro y una corbata del color morado de su formacin, sentenci frente a cmara: «Si el acoso y la ilegalidad se limitasen a m no necesitara mencionarlos. Pero vis y vivs este tipo de acoso e ilegalidad todos los das. Tambin sois vctimas de esta persecucin».
De 59 diputados que obtuvo el HDP en las ltimas legislativas, sus dos colderes, Demirtas y Figen Yksedag, y dos parlamentarios ms estn encarcelados. Una ms pas por prisin, dos aparte fueron despojados de su cargo y otros dos se fugaron al extranjero. Si, como denuncia el HDP, el Gobierno islamonacionalista de Recep Tayyip Erdogan us la Judicatura para borrarlos de la arena poltica, los ltimos sondeos dan a entender que el plan no ha surtido efecto.
Buena parte de las aspiraciones de victoria del gobernante AKP pasan por que el partido de Demirtas, autonomista, ecologista y favorable a negociar el fin del conflicto kurdo no supere el umbral del 10% de voto requerido para entrar en el Parlamento. De no hacerlo, Erdogan y los suyos se beneficiaran de una bonificacin de diputados. De hacerlo, y las encuestas se inclinan por esta posibilidad, el AKP podra perder la mayora parlamentaria frente a la Coalicin Nacional, la alianza opositora que ha unido a ideologas dispares contra Erdogan.
«El HDP es la clave en estas elecciones. Es crucial tanto para el futuro de Erdogan como para la oposicin», asegura Fuat Keyman, politlogo del Centro de Poltica de Estambul, de la Universidad de Sabanci. Asimismo, aunque descartada su victoria en las presidenciales, una llamada de Demirtas a sus bases – y la inhibicin, al menos temporal, de algunos de los tics nacionalistas de parte de la oposicin – puede ser crucial para que el candidato opositor venza a Erdogan en una hipottica segunda vuelta.
Tal es el poder movilizador y el magnetismo del candidato de Palu (su ciudad natal), quien, antes de su cautividad, consegua que en un mismo mitin las abuelas se deshacieran en carantoas y que chavales ‘borroka’ encapuchados se descubrieran para besarle las mejillas. No hace tanto se le apodaba ‘el Obama kurdo’, por su carisma discursivo – equiparado al del mismo presidente – y por su gusto por la pintura, la msica y la poesa, artes que practica con pericia en sus largas horas de soledad.
Ms all de los cuatro muros
Cul ha sido el secreto para que las aspiraciones de Selahattin Demirtas y del HDP no hayan languidecido entre rejas? Las redes sociales, un partido sin fisuras y un equipo de abogados entregado. «Nos reunimos con l dos o tres veces al da en prisin. Le informamos de qu ocurre en Turqua y en el mundo», explica a EL MUNDO Bayram Aslan, uno de los letrados del candidato, que acta de puente con el equipo de campaa del HDP: «De esta forma, su voz resuena ms all de los cuatro muros».
Segn describe el abogado, Demirtas lleva veinte meses sometido a un rgimen de semi aislamiento, que el Constitucional ha rechazado finalizar para permitirle hacer campaa en la calle. «Est encerrado junto a su amigo y diputado Abdullah Zeydan, pero aparte de l no puede contactar con otros arrestados o convictos», dice. «Tampoco puede ver a ningn pariente que no sea de primer grado, una hora a la semana sin supervisin». Un rgimen que, asegura Aslan, no ha minado al candidato: «Psicolgicamente es muy fuerte. Est constantemente dando nimos».
Esta personalidad se reflej en el nico mitin que ha podido ofrecer Demirtas, convertido por el HDP en un anuncio que circul raudo por las redes sociales. En l, Basak Demirtas rene en casa a la familia de su esposo, quien aprovecha los diez minutos semanales de telfono de que dispone para hablar a los turcos a travs del aparato: «Estn intentando crear una sociedad basada en el miedo y gobernada por el miedo», declara. Los diez minutos de la siguiente semana los us para cantar l mismo el himno de la campaa.
Aun habiendo podido arrancar unos minutos de televisin, Demirtas han estado mayormente ausente en los medios de comunicacin, lo que ha generado crticas de la Organizacin para la Seguridad y la Cooperacin en Europa (OSCE, por sus siglas en ingls). Por contra, Erdogan ha arremetido duramente contra l en sus mtines. Lo ha acusado de «terrorista» por la muerte de docenas de personas en octubre de 2014, tras una llamada suya a manifestarse en las calles. El candidato se enfrenta a ms de 140 aos de crcel por una ristra de acusaciones como «lder de grupo armado» o «propaganda terrorista».
El HDP y Demirtas han compensado estas barreras extendindose por las redes sociales – no en vano, la mayor parte de los votantes noveles se decanta por este partido – y despertando una rara simpata entre opositores, incluidos los de ideologa totalmente opuesta, que, al menos por unos das, han aparcado las acusaciones a algunos miembros del HDP de simpatizar, e incluso congeniar, con el PKK, grupo terrorista segn Turqua y la UE. As lo manifest a este periodista un individuo que prefiri no revelar su nombre, tras reconocer que, hasta el ao pasado, apoyaba al ultranacionalista MHP: «Soy turco y nacionalista, pero en esta campaa voy a votar por el HDP. La represin que est sufriendo Demirtas es injusta«.
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